Tiene que estar ahí

Llegó a la tienda y entró, pero no vio lo que buscaba. La dueña saludó de forma cortés, pero fría.

–     Buenos días.

Ella le dedicó la mejor de sus sonrisas:

–     Buenos días.

Le preguntó si tenía un libro de Michael Ende, 55sin perder su expresión dulce. La dueña buscó en su base de datos en silencio.

–     Me encanta Michael Ende,- quiso comentar la clienta.

–     Está bien, – respondió la dueña, seca, sin mirarla.

Mientras buscaban su libro en la base de datos, la chica siguió indagando con la mirada…  Pero no aparecía, no aparecía lo que ella quería ver… “Tiene que estar ahí”, pensaba. “Tiene que estar ahí, seguro”

–     Un segundo, – pidió la mujer de la librería.

Esperó pacientemente con su sonrisa, hasta que la librera volvió con un libro.

–     ¿Este?

–     ¡Sí, ése! Llevo días buscándolo. – se iluminó nerviosa de ilusión.

–     Doce con cincuenta, – informó la dueña.

La clienta pagó, y mientras le devolvían el cambio y metían su querido libro en una bolsa, miraba de nuevo y buscaba.

“Tiene que estar ahí”…

La dueña le tendió la bolsa con el libro.

–     Muchas gracias. – Le dijo la clienta, en su versión más cálida. Ya casi había perdido la esperanza de encontrarlo.

–     Gracias a ti. – Le respondió la dueña.

“¡Ahora sí, por fin, ahí está!”

“¡Su sonrisa!”

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Una respuesta a “Tiene que estar ahí

  1. Yo también la encontré hace años con mi amiga Momo ^^

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